26 marzo 2013

TRABAJAR ES TRANSFORMARSE.

Taller Textil
Hay ocasiones que no puedo encontrar fácilmente el “disparador” para escribir. En otras, me cuesta un poco menos. Lo que sí es seguro, es que llega de improviso y no me da tiempo para pensarlo demasiado. Mejor dicho, no me permite elegir la temática, simplemente me lo impone.

He llegado a pensar que entre el “Disparador”, mi cerebro y mis dedos tienen algún entrevero o entuerto, porque ni mi cerebro hace lo necesario para meditar la temática que propone el “disparador” ni mi dedos se oponen a golpetear el teclado de mi computadora.



De ese modo también llego el siguiente disparador. Estaba buscando algo interesante que leer entre todos los diarios, revistas, recortes y apuntes que me habían hecho llegar en la semana, cuando de pronto, ¡Zas!, cayó una hoja de diario al suelo. Levanto la hoja cuidadosamente doblada y mis ojos leen un  título más que sugerente, que me llama la atención: “Trabajar es transformarse en uno mismo”.


Cristophe Dejours, autor de la sugerente frase, de visita en la Argentina, invitado por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Títular de Psicoanálisis-Salud-Trabajo en el Conservatoire National des Arts et Metiers de Francia, (es Psiquiatra, profesor y consultor  francés), brindó una clase magistral sobre temas laborales, conforme al texto de la periodista Paula Urien que se publicó en la sección “Empleos” del diario LA NACIÓN del domingo 8 de noviembre de 2012.

“… En el Aula Magna de la Facultad de Derecho, Cristophe Dejours –escribe Paula Urien-, dio una clase magistral para los presentes con el nombre “La centralidad del trabajo y su relación con la salud mental”, donde puso en tela de juicio los métodos típicos
Por supuesto Cristophe Dejours, hace su análisis desde la Psiquiatría lo que le permite observar las distintas problemáticas de la salud mental relacionado con el trabajo. Pero él, plantea la cuestión desde la óptica del trabajador en relación de dependencia y su interrelación con su empleador, de este modo explica algunas de las patologías relevantes y notorias en el mundo laboral.

Así plantea, por ejemplo:

  • Burn out: traducido al lenguaje de quienes trabajan se puede traducir como estoy quemado a. "Los trabajadores padecen enfermedades que no tendrían si no fuera por la sobrecarga de laboral. Este fue un síntoma descubierto en Japón y puede llevar a la muerte súbita", sentencia Dejours.
  • -Dopaje: la infelicidad que lleva al consumo de drogas, medicamentos y adicciones varias.
  • -Agresividad: relacionada con la violencia social y el desempleo. Los empleados también son víctimas durante su ejercicio profesional del mobbing (cuando el empleador realiza ciertas acciones para provocar malestar y la renuncia de su empleado).
  • -Depresión: se vio y se ve todavía en algunas olas de suicidios en empresas francesas. Se ha llegado hasta al suicidio en el lugar de trabajo, delante de los colegas.


Cuando leí el Título “Trabajar es transformarse en uno mismo”, lo imaginé un paso antes del que plantea Cristophe Dejours  (Trabajador – Empleador – Trabajo), es decir, lo imaginé desde la relación “Hombre - Trabajo”, pues el hombre para subsistir y para vivir en sociedad debe trabajar.

Decía Juan Pablo II “…El trabajo es el fundamento sobre el que se forma la vida familiar, la cual es un derecho natural y una vocación del hombre. Estos dos ámbitos de valores —uno relacionado con el trabajo y otro consecuente con el carácter familiar de la vida humana— deben unirse entre sí correctamente y correctamente compenetrarse. El trabajo es, en un cierto sentido, una condición para hacer posible la fundación de una familia, ya que ésta exige los medios de subsistencia, que el hombre adquiere normalmente mediante el trabajo. … Evidentemente aquí entran en juego, en un cierto sentido, dos significados del trabajo: el que consiente la vida y manutención de la familia, y aquel por el cual se realizan los fines de la familia misma, especialmente la educación. No obstante, estos dos significados del trabajo están unidos entre sí y se complementan en varios puntos….”(Encíclica Laborem Excercens – Juan Pablo II)

Cosechando Papa
El trabajo es un bien del hombre —es un bien de su humanidad—, porque mediante el trabajo el hombre no sólo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre, es más, en un cierto sentido «se hace más hombre». (Ob. cit.)
Pensé al trabajo como aquello que la persona ejerce y donde aplica una parte de las capacidades inscritas en su naturaleza. Pensé, que el trabajo era parte de la subsistencia del homo sapiens, para mantener su progenie, en definitiva para sobrevivir. Pensé al trabajo como parte de la dignidad del hombre, y es que, ya que se habla en las constituciones modernas sobre la “Vida Digna”, debemos considerar a esta, como un gran Pack donde vamos a encontrar protegido “El Trabajo”.

Así por ejemplo en el caso argentino,  el Artículo Nº 14 bis de la Constitución Nacional Argentina expresa:  “ El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial”

En el caso Peruano, Artículo 23.- El Estado y el Trabajo. El trabajo, en sus diversas modalidades, es objeto de atención prioritaria del Estado, el cual protege especialmente a la madre, al menor de edad y al impedido que trabajan. El Estado promueve condiciones para el progreso social y económico, en especial mediante políticas de fomento del empleo productivo y de educación para el trabajo.

Podría enumerar una larga lista de Normativas nacionales (locales) e Internacionales y en todas ellas encontraremos que se promueve el Trabajo. Que en muchos casos hay abusos, es cierto, pero esa es otra cuestión, que quizás lo trate en otra oportunidad.

Lo que en este opúsculo  quiero mostrar es que desde todos los ángulos que miremos, encontraremos que se promueve la Cultura del Trabajo. Sin perjuicio que socialmente (al menos en el Perú y en grandes sectores de la Argentina) no ven con buenos ojos la Vagancia.

Si a simple vista descubrimos esa situación (Cultura del Trabajo), por que razón hay Estados que promueven todo lo contrario. Por que dar un “Plan Social” por tiempo indeterminado, No es promover el TRABAJO, sino por el contrario la vagancia y lo que es peor a muy corto plazo en lugar de ciudadanos responsables, estos Estados tendrán Ciudadanos Parásitos, que sólo habrán aprendido a abrir la boca ( o hacer un piquete) para que les den de comer.

Un Plan o Ayuda Social, no es malo si es por un plazo acotado y viene acompañado de otras medidas que generen que estos que reciben “ayudas” logren Re-insertarse al mercado laboral. Sin embargo, cuando observo la realidad veo que eso no sucede. El Gran modelo de esa ineficacia es la Argentina y sus planes sociales, del cual los que mayores ventajas obtienen, no son los que realmente los necesitan, sino los “Punteros Políticos”, unos delincuentes que viven del quehacer de la política partidaria.

Sin embargo, eso no me extraña tanto, por que quizás le puedo atribuir a la “Gran Ignorancia” que hay en los sectores populares, debido a que el Estado no hace lo necesario para Educarlos y formarlos como ciudadanos responsables, sino que los va pervirtiendo, al punto tal que en la Argentina de Hoy esta creciendo una generación que No sabe lo que es ver a sus padres marchar temprano al trabajo, sino en su defecto, tener la “Tarjeta del Estado” para cobrar el Plan social en la entidad bancaria de la esquina.

Camino al Trabajo - Pintura
Como decía, lo que más me extraña no es el actuar de muchos argentinos necesitados, sino,  ver a mis propios compatriotas (Peruanos) defendiendo a capa y espada esa situación, según ellos: “La Panacea de la pobreza”. Muchos de estos peruanos han olvidado que en sus pueblitos, allá en Perú de donde la mayoría son originarios, TODOS TRABAJAN. Desde el pequeñuelo de cinco años, hasta el abuelo de setenta u ochenta años. Es decir, estos peruanos que viven en la argentina han aprendido más rápidamente la mediocridad y no la excelencia de  mis amigos argentos.
Estos que defienden esas teorías del “menor esfuerzo” en muchos casos se consideran Líderes de la colectividad peruana en Buenos Aires, por suerte, ya no convencen a nadie. Los peruanos no son tontos y no se dejan engatusar por sus incoherencias y el mejor ejemplo es la cantidad de votos que lograron en la última elección del Consejo de Consulta en la Circunscripción de Buenos Aires, donde de 83.000 (ochenta y tres mil) electores habilitados para emitir su voto válidamente, a duras penas lograron que los voten 720 electores, es decir, unos obtuvieron 45 votos, otros 49, otros 54 y uno sólo, 110 votos.

Lo primero que viene a mi mente es que han olvidado las enseñanzas de sus abuelos, que seguramente les deben haben dicho en alguna oportunidad, que “La vagancia, crea malas costumbres”. Si no se los dijeron, seguramente en las escuelas les deben haber enseñado las normas del Imperio Incaico que rezaba del modo siguiente: NO ROBES (Ama Sua), NO MIENTAS (Ama Llulla), • NO SEAS OCIOSO (Ama Quella).  Deben haber sido muy cabeza duras para no aprender o ya desde el vientre de sus madres, nacieron siendo vagos y mediocres.

Trabajar es transformarse en uno mismo, es cierto. Dice Marx en “El Capital”, “…El hombre no es un ser pasivo sino activo, y el trabajo o la actividad personal, la expresión de sus capacidades físicas y mentales, el lugar en donde el hombre se desarrolla y perfecciona; de ahí que el trabajo no sea un mero medio para la producción de mercancías sino un fin en sí mismo y que puede ser buscado y gozado…”

Por Miguel Ángel Villegas G.

No estamos tan mal, pero, podríamos estar mejor... Sí, quisiéramos 
(Proverbio propio)

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