18 marzo 2009

ESTADO: AVANCE O RETROCESO.

El Estado no es un producto inmediato de la naturaleza; no precede,
como la sociedad, al despertar del pensamiento en los hombres.
Miguel Bakunin.
ESTADO: AVANCE O RETROCESO.
Por: Miguel Angel Villegas G.
Se han desarrollado a lo largo de la historia de la humanidad una multiplicidad significados del termino Estado. Intentaré en este pequeño ensayo hablar sobre esa significación de la palabra ESTADO y sus consecuencias, y ver si ver si tiene la facultad de quitar al hombre el pensamiento, la voluntad, la personalidad y el derecho de vida o muerte.
El diccionario de la real academia nos da algunos significados:
1- Orden, jerarquía y calidad de las personas que componen un pueblo.
2- Cuerpo Político de una nación.[1]
3- País o Dominio de un Príncipe o señor de vasallos.
4- En el régimen Federativo, porción de territorio cuyos habitantes se rigen por leyes propias aunque sometidas en ciertos asuntos al gobierno central.
Si seguimos las palabras de “Guerin” que expresa: “Ser gobernado significa ser observado, inspeccionado, espiado, dirigido, adoctrinado, controlado...” o en su defecto a Abad de Santillán: “El estado actual es más opresor que nunca, un auténtico monstruo que exige obediencia y sumisión...”, no nos queda la menor duda que se está refiriendo al tercer significado, mientras que los demás sirven para llenar las lagunas que en esta pudieran presentarse.
Entonces, vamos a partir de que el Estado, es un País o Dominio de un Príncipe o señor de Vasallos. Pero, hablar únicamente del Estado no tiene sentido, por ello lo haré mirando la interrelación que tiene el hombre, sea de manera individual o de manera colectiva (Colectivista), algunos quizá lo llamarán social (por sociedad), por que la sociedad es estrictamente comunicación, ya que cada sistema actúa sobre la base de un sistema binario. Ejem: Ciencia: Verdadero-falso; Derecho: Prohibido- permitido; Política: me conviene- no me conviene. Además, este sistema binario lo veremos a través de los ojos de los ANARQUISTAS, como Proudhon, Moriyón, Bakunin, Kropotkin.
El estado para algunos autores anarquistas como Kropotkin[2], es parasitario que no solo frena el desenvolvimiento de los grupos sociales sino que se transforma en una auténtica muralla entre estos (los individuos) para que puedan satisfacer sus necesidades. Pero a todo esto debemos preguntarnos, ¿Cómo apareció el Estado? ¿Quién creo el Estado?, pues como el Derecho, el Estado es una ficción creada por el hombre. Ficción que algunos dirán para organizarse, comunicarse, mancomunarse, mientras que otros dirán que ha servido y sirve para oprimir y corromper.
El hombre ha sido libre en sus orígenes, pero no por ello significa que no existía sociedad, pues afirma Kropotkin, la sociedad es pre-existente al hombre, antes que la familia existía el clan, la tribu. Muchos sociólogos afirman que en la historia de la humanidad el hombre primitivo al primero que reconocía era al clan, por que éste le iba permitir sobrevivir (efectuar la caza o hacer una contribución voluntaria). Con el tiempo comenzó a desarrollar toda una serie de instituciones, de usos y costumbres muy anteriores a las instituciones de familia paternal. Cuando se encontraba con tribus de origen, color y lenguas diferentes muy a menudo se trenzaban en guerra, los cuales poco a poco fueron suavizando estos encuentros a través de pactos (por ejem: no se podía atacar un pueblo sin prevenir antes a sus habitantes). Estos pactos, requerían pagar el equivalente de hombres muertos en ambos bandos, entonces, estos acuerdos estaban por encima de las demás leyes, naciendo de esa manera un nuevo modo de concebir la justicia: Ojo por ojo y diente por diente[3].
Luego, apareció la Comuna del pueblo, pero esta aún se componía de familias aisladas, poseían la tierra en común, la consideraban como su común patrimonio y se la repartían según el número de individuos de cada familia, según sus necesidades y fuerzas[4].
El municipio rural (comuna) era soberano. La costumbre local era la ley, era el juez, el único juez en materia civil y criminal. Pero, los hombres sienten la necesidad de extender su esfera de acción mucho más allá de sus cabañas, siente la necesidad de politiquear, de intrigar, de propagar determinada opinión moral o una costumbre, afirma Kropotkin, y es entonces cuando la autoridad del rey o del príncipe germina en estas familias, al extremo que se ha dejado esclavizar más por su deseo de castigar según la ley que por la conquista militar.
Por eso Kropotkin expresa “Sujetaron al individuo quitándole todas sus libertades, pidiéronle olvidara las uniones que antes basaba en la libre iniciativa y la libre inteligencia, y su objetivo fue nivelar la entera sociedad en una misma sumisión ante el amo”, y como en toda sociedad, aún en la más autoritaria hay que dejar una parte de la libertad.
Cuando el Estado se subrogó en los derechos de los individuos, más allá de aquél que éste había cedido, entonces el estado quedó victorioso y las consecuencias fueron las que todos conocen.


¿El Estado Corrompe?
El Estado no es una garantía de equidad y desarrollo, el ejercicio de autoridad es superior a las fuerzas del hombre. El Príncipe entonces –dice Proudhon[5]- se hace ayudar por consejeros oficiales o ministros escogidos por él que obran en su puesto y son mandatarios y procuradores para con el pueblo. Esos enviados, sátrapas, procónsules o perfectos, acumulan a su mandato todos los atributos de la autoridad. Considerando que cualquier teoría lógica y clara de que el Estado está basado fundamentalmente en el principio de autoridad, con la idea de que las masas, siempre incapaces de gobernarse, deben en todo momento someterse al yugo beneficioso de una sabiduría y de una justicia que siempre le es impuesta desde afuera.
A raíz de ese carácter opresor[6] del estado, es que Moriyón[7] expresa que el Estado corrompe. El poder corrompe y es fuente de corrupción, cualquiera que llegue al poder, por muy santo[8] que sea terminará convirtiéndose en dictador, pues una de la características del Estado y del Poder es la autoperpetuación. Proudhon[9] por su parte entiende que todos los Gobiernos desde los comienzos de la humanidad, han sido nefastos para los seres humanos, y si han subsistido a sido sobre la base de oprimir y engañar a sus súbditos. Desde que el Estado principió a constituirse en el siglo XVI, trabajó para destruir todos los lazos de unión que existían entre los ciudadanos, sea en el pueblo o en la ciudad. Por otra parte el poder y la autoridad se caracterizan por engendrar un fuerte desprecio por las masas, un exagerado concepto de la propia valía del gobernante y una tendencia a preservar su propia situación de privilegio, por ello hay que rebelarse contra el triple despotismo, de la autoridad, la propiedad y la religión.
La Autoridad.
La tendencia social ha sido siempre la misma, mermar la autoridad, discutirla, limitarla, suprimirla. La autoridad supone indefectiblemente una libertad que la reconoce o la niega. El principio de autoridad, principio familiar, patriarcal, magistral, monárquico, teocrático, es un principio que tiende a la jerarquía, a la centralización, a la absorción, y esto es debido a la naturaleza, y por lo mismo es esencialmente fatal o divino.
En una sociedad dada, la autoridad del hombre sobre el hombre está en razón inversa al desarrollo intelectual conseguido por esa sociedad, y la duración probable de esta autoridad puede calcularse en razón directa de la mayor o menor aspiración a un verdadero gobierno, es decir a un gobierno establecido con arreglo a principios científicos.
Regímenes de autoridad en estas características tenemos: a) Gobierno de todos por uno solo: Monarquía o Patriarcado. b) Gobierno de todos por todos: Panarquía o Comunismo.
En toda sociedad, aun la más autoritaria, hay que dejar necesariamente una parte a la libertad (la contracara de la autoridad). El principio de libertad personal, individualista, crítico es por consecuencia un principio esencialmente arbitrador, por que libertad significa aceptación de las leyes de la naturaleza, la libertad entendida como autonomía, por que contra las leyes de la naturaleza —expresa Bakunin[10]—sólo existe un tipo de libertad posible para el hombre: el de reconocerlas y aplicarlas a escala siempre mayor de acuerdo con la meta de emancipación o de humanización (individual o colectiva). Estas leyes una vez establecidas, ejercen una autoridad que nunca ha sido discutida por la gran masa de la humanidad.
Regímenes de autoridad con estas característica tenemos: a) Gobierno de todos por cada uno: Democracia. b) Gobierno de cada uno por cada uno: anarquía o self-government.
Como el orden político descansa fundamentalmente en dos principios contrarios: la Autoridad y la Libertad. El primero inicia; el segundo determina. La autoridad y la libertad —dice Proudhon—, son tan antiguas en el mundo como la raza humana. Con nosotros nacen y en cada uno de nosotros se perpetúan. La autoridad supone una libertad que la reconoce o la niega; y a su vez la libertad, en el sentido político de la palabra, una autoridad que trata con ella y la refrena o la tolera. Si suprimimos una, nada significa la otra.
La autoridad sin una libertad que discute, resiste o se somete, es una palabra vana. La libertad sin una autoridad que sirva de contrapeso carece de sentido.
La Propiedad.
Ni el trabajo ni la ocupación, ni la ley, pueden engendrar la propiedad. ¿Qué es entonces la propiedad?, se pregunta Proudhon: ¡Es un Robo!¡Que inversión de ideas!. Propietario y ladrón, fueron en todo tiempo expresiones contradictorias. La propiedad es odiosa, nos es odiosa, sin embargo, la deseamos.
Es extraño que la comunidad sistemática, negación reflexiva de la propiedad, es concebida bajo la influencia directa del prejuicio de la propiedad, y es la propiedad la que se halla siempre en le fondo de todas las teorías sobre todo comunistas[11].
La propiedad a su vez viola la igualdad por el derecho de exclusión y de aubana.
Todo lo anotado antes sería el primer efecto de la propiedad afirma Proudhon. Por otra parte el segundo efecto de la propiedad sería del despotismo.
El propietario, el ladrón, el héroe y el soberano[12] imponen su voluntad su voluntad como ley y no permiten contradicción ni intervención. Intentan ejercer el poder legislativo y ejecutivo a la vez. La propiedad engendra necesariamente el despotismo, el gobierno de lo arbitrario, el imperio de una voluntad... libidinosa: tan esencial es esto en la propiedad que para convencernos de lo que expresa Proudhon, basta con fijarse en lo que ocurre a nuestro alrededor.
La propiedad es el derecho de usar y abusar. Si los bienes son propiedades, ¿cómo no han de ser reyes los propietarios, y reyes despóticos, según la proporción de sus derechos?. Si cada propietario es soberano en la esfera de su propiedad, rey inviolable en toda la extensión del dominio, ¿cómo no ha de ser un caos y confusión un gobierno constituido por propietarios?.
La Religión.
Siendo dios todo, el mundo real y el hombre no son nada. Siendo dios la verdad, la justicia y la vida infinitas, el hombre es la mentira, la iniquidad y la muerte. Siendo dios el amo, el hombre es el esclavo, comienza diciendo Bakunin.
Debemos entender entonces que la existencia de dios, implica la abdicación de la razón y de la justicia humana, es la negación de la libertad y termina necesariamente en una esclavitud no sólo teórica, sino práctica. , es decir, ¡Dios existe, por lo tanto el hombre es esclavo!. Si por el contrario pensamos que el hombre es inteligente, justo, libre, por tanto estaremos diciendo que, ¡Dios no existe!.
Toda la historia del hombre es un alejamiento progresivo de la pura animalidad por la creación de su humanidad, la revolución debe ser atea: la experiencia histórica y la lógica han probado que basta un sólo amo en el Cielo para crear millares de esclavos en la Tierra. Además se puede afirmar que de todos los animales en la tierra sólo el hombre piensa.
La religión, se ha dicho, que es el primer despertar de la razón; sí, pero bajo la forma de la sinrazón, afirma Bakunin. La religión comienza por el temor. Y en efecto, el hombre, al despertar a los primeros resplandores de su sol interior, cuando se encontraba aún en estado de pura inocencia, es decir animal. Nacido animal, en el temor a ese mundo exterior, que le produce y le alimenta. El hombre no se hace realmente hombre, no conquista la posibilidad de su desenvolvimiento y de su perfeccionamiento interior más que a condición de haber roto, en una cierta medida al menos, las cadenas de esclavos que la naturaleza hace pesar sobre todos sus hijos: El hambre, las privaciones de toda suerte, el dolor, la influencia de los climas, de las estaciones y en general las mil condiciones de la vida animal que mantienen al ser humano en una dependencia casi absoluta frente al medio que le rodea.
Por lo que para realizarse en la plenitud de su ser, el hombre debe reconocerse y no se reconocerá nunca realmente en tanto que no haya reconocido realmente la naturaleza que le rodea y de la cual es producto.
Ahora bien, si los reyes son imágenes de dios y ejecutores de su voluntad, no pueden recibir de nosotros amor, riquezas, obediencia ni gloria, sino a condición de trabajar con nosotros, de asociarse a nosotros, de producir en proporción a su gasto, de razonar con sus servidores y de realizar solos grandes empresas y como muchos afirman los reyes son simples funcionarios a los cuales el amor que se les debe ha de medirse por su grado de amabilidad personal. La obligación de obedecerles por la justicia de sus órdenes. Su sueldo, por la totalidad de producción social dividida entre el número de ciudadanos.
Al efecto afirma Díaz, “el interés de la aportación de bakunin reside precisamente en esa asociación profunda que establece entre Dios y el Estado, de tal forma que si, queremos acabar definitivamente con el Estado, necesitaremos deberemos acabar con la idea de Dios”.
En definitiva, según los anarquistas, no habría reconciliación posible con la idea de Dios. Si realmente queremos liberar a los seres humanos debemos erradicar cualquier asomo de creencia, pues esto lleva aparejadas una sumisión y una esclavitud.
¿Qué es la justicia?
El hombre, hemos dicho, se mueve impulsado por una inclinación hacia su semejante, por una secreta simpatía que le hace amar, sentir y apenarse por él, una especie de buen samaritano. Además, la equidad, la justicia, la sociedad, no pueden existir en ningún ser sino con relación a los individuos de su especie.
Por su parte Kropotkin[13] nos dice: “puesto que la distribución de la justicia fue el principal instrumento en la constitución de todos los poderes, puesto que es la base misma y el fundamento más sólido de los poderes constituidos, no exageraré si digo que la cuestión de saber qué debe hacerse con los que cometen actos antisociales, encierra en si la gran cuestión del gobierno y del Estado”.
En el análisis de la sociedad europea del siglo XIX, Kropotkin, aborda los regímenes penitenciarios europeos teniendo como eje el sistema carcelario francés, particularmente la que en aquél entonces, famosísima prisión de Clairvaux, considerada por propios y extraños como el modelo pleno que encarnaba la representación más acabada de la modernidad carcelaria. Hace una critica tenaz a las corrientes teóricas de la época, principalmente a Lombrosso, por la afirmación de que el delincuente tiene ciertas características antropomórficas como por ejemplo: ¡Tiene los brazos más largos, y es de estatura más baja!.
Para no ser tan extensos creo que una frase de Kropotkin, encierra todo el sistema carcelario Europeo del siglo XIX, que no es tan ajeno al nuestro que no ha cambiado demasiado. Siguen siendo escuelas del delito y no de resocialización, aunque a decir verdad son escuelas de resocialización: Delincuencial.
Si se me preguntaran, dice Kropotkin: ¿Qué podría hacerse para mejorar el régimen penitenciario?, ¡Nada! - respondería - porque no es posible mejorar una prisión. Salvo algunas pequeñas mejoras sin importancia, no hay absolutamente nada que hacer, sino demolerlas.
Conclusión.
Finalmente, considerando todo lo expuesto, sólo me queda compartir una idea más con Kropotkin respecto del Estado, quien afirma que en el desenvolvimiento histórico de las sociedades humanas, el Estado no constituye ningún avance, sino más bien un retroceso; no es una garantía de equidad y desarrollo, sino un dique monstruoso que evita todo progreso, que mata toda iniciativa comunal igualitaria, que destroza a los grupos sociales pulverizándolos en individuos. Quizá la alternativa más acertada sea la sociedad colectivista, pero no aquella que han entendido los comunistas, sino más bien como una especie de cooperativa de trabajo.



[1] No confundir Estado con Gobierno, ya que no puede haber Estado sin Gobierno, afirma Kropotkin.
[2] Pedro Alejandro Kropotkin. El Estado. www.antorcha.net.
[3] Los vuestros han herido o matado a uno de los nuestros; por consiguiente, nosotros tenemos el derecho de matar a uno de los vuestros o infligirle una herida absolutamente igual a la que ha recibido el nuestro, no importa cual, pues siempre es la tribu la responsable de cada acto de uno de sus miembros. El Estado. Kropotkin.
[4] Al principio el cultivo de la tierra se hacía en común y, ésta costumbre aún se mantiene en ciertos parajes, principalmente respecto de los desmontes, construcción de puentes, elevación de fortificaciones y torres que servían de refugio en caso de invasión.
[5] Pierre Joseph Proudhon. Principio federativo. www.antorcha.net.
[6]Ser Gobernado –Dice Guerin- significa ser observado, inspeccionado, espiado, dirigido, legislado, regulado, inscripto, adoctrinado, sermoneado, controlado, medido, sopesado, censurado e instruido por hombres que no tienen el derecho, los conocimientos ni la virtud necesarios para ello. Es con pretexto del interés general, ser abrumado, disciplinado, puesto en rescate, explotado, monopolizado, extorsionado, oprimido, falseado y desvalijado para ser luego, al menor movimiento de protesta reprimido, multado....”
[7] Félix García Moriyón. Del socialismo utópico al anarquismo. Edit. Cincel. Madrid 1990.
[8] “Si ponemos a san Francisco —dice Moriyón— como primer ministro se convertirá en un déspota sanguinario como lo fue Thiers.
[9] Pierre Joseph Proudhon. ¿Qué es la propiedad?. Edit. Orbe-Hispanoamérica. Madrid. 1983.
[10] Miguel Bakunin. Federalismo, socialismo, teologismo. www.antorcha.net.
[11] Expresa de está manera Proudhon, por que entiende que la comunidad es opresión y servidumbre. El hombre quiere de buen grado someterse a la ley de l deber, de servir a su patria, auxiliar a sus amigos, pero quiere también trabajar en lo que le plazca, cuando le plazca y cuando le plazca, quiere disponer de su tiempo, elegir sus amistades, sus distracciones, su disciplina. La comunidad es esencialmente contraria al libre ejercicio de nuestras facultades.
[12] El propietario, el ladrón, el héroe, el soberano, para Proudhon, son sinónimos, por que hay distintas formas de robar: Por homicidio en lugar público; Sólo o en banda; Por efracción o escalamiento; Por sustracción; Por quiebra fraudulenta; Por falsificación de escritura pública o privada; Por expedición de moneda falsa; Por hurto; Por estafa; Por abuso de confianza; Por juego y loterías; Por usura; Por constitución de renta; Por cobro de arrendamiento o alquiler; Por comercio, cuando el ejercicio del comerciante excede el importe legítimo de su servicio; Obteniendo un lucro sobre un producto, percibiendo grandes rentas.
[13] Pedro Alejandro Kropotkin. Las prisiones. www.antorcha.net.

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